Rosa Bonheur, la pintora de animales

Sara Rubayo

Autora

Noelia Vera Maulen

Colaboradora

Marie-Rosalie Bonheur

(Rosa Bonheur)

Nació el 16 de marzo de 1822 en Burdeos, Francia. Ella y sus tres hermanos fueron educados como artistas por su padre, el pintor Raymond Bonheur. Su madre, de padre desconocido, fue adoptada por el rico comerciante bordelés, Jean-Baptiste Dublan de Lahet, y a Rosa le gustaba imaginarse su origen misterioso que ocultaba algún secreto de estado o que era de sangre real, pero actualmente se sabe que su protector, Dublan de Lahet, era en realidad su abuelo.

Con solo 4 años Rosa empezó a dibujar animales y se negaba tajantemente a aprender cualquier otra materia en la escuela y solo empezó a leer y escribir, cumplidos los diez, cuando su madre inventó un método en el que cada letra del alfabeto estaba representada por un animal. Tras ser expulsada de varios colegios, la familia entendió que Rosa solo podía dedicarse a pintar y, en concreto, a pintar animales. Comenzó copiando ilustraciones de libros, se atrevió luego a esbozar estudios de caballos, ovejas, vacas, cabras, conejos y otras especies domésticas y terminó por irse a diario a recorrer bosques y prados en busca de modelos en libertad.

Durante la infancia de Rosa, su padre estuvo involucrado con los Saint-Simonians, un grupo político establecido en la pequeña ciudad de Menilmontant, que defendían una forma de socialismo que expresaba el deseo por la igualdad de mujeres y hombres y la abolición de las distinciones de clase, entre otros objetivos. La asociación de Raymond con este grupo contribuyó a la actitud liberal de Rosa y a su personalidad desafiante que la llevó a vestirse de hombre, a cortarse el cabello a fumar cigarrillos y cigarros, a pesar del menosprecio y la incomprensión de muchos.

Pasó varios años viviendo en el campo cerca de Burdeos, en el Château Grimont en Quinsac, donde se ganó la fama de marimacho, que la siguió toda su vida y que ella tampoco buscó desmentir:

“Yo era el más muchacho de todos”

En 1837 los Bonheur se mudaron a París y Rosa era una adolescente de 14 años que iba al Louvre siempre que podía donde permanecía horas pintando al óleo los animales de sus artistas favoritos, como Nicholas Poussin, Peter Paul Rubens o Théodore Géricault. Sus copias eran tan buenas que empezó a venderlas y ayudar con los ingresos a la economía doméstica. Bonheur no se conformaba con la perfección anatómica, la belleza brusca o reposada o la humanidad de los animales: quería entender la mecánica de los cuerpos. Visitaba los mataderos parisinos para estudiar las disecciones, practicarlas ella misma y hacer bocetos a lápiz y carboncillo de cada músculo, nervadura o hueso. Asistió como oyente a clases universitarias de anatomía y osteología veterinaria y se hizo amiga y colaboradora de los mejores especialistas franceses en zoología y anatomía comparada, Étienne Geoffroy Saint-Hilaire e Isidore Geoffroy Saint-Hilaire, padre e hijo —el segundo, uno de los padres de la teratología, el estudio anatómico de los deformes y anormales que eluden el patrón común—.

Ese mismo año Rosa conoció a Nathalie Micas, de 12 años y comenzaron una fuerte amistad en la que Nathalie también se convirtió en pintora, esta amistad se convirtió en una relación amorosa que duró hasta la muerte de Nathalie en 1889. Tras su muerte Rosa inició una nueva relación con la pintora estadounidense Anna Elizabeth Klumpke, con la que vivió 10 años, hasta su muerte y que fue su heredera universal. Todo esto no provocó escándalo alguno, pese a ser un tiempo tan preocupado por las convenciones, dada su fama de excéntrica y su carácter fuerte.

Preparaba cientos de bocetos y hacía multitud de estudios detallados antes de comenzar un nuevo cuadro o escultura. Su increíble minuciosidad al representar todo tipo de bestias la convirtieron en una figura importantísima dentro de la escuela Realista y Naturalista. Los animales fueron el tema principal de su pintura y los representaba con un realismo y una naturalidad sensacional. Por extensión también era una excelente paisajista. Tal era su destreza que alcanzó una gran fama como artista, y además esta fama coincidió con un periodo en el que se debatía acerca de los derechos de los animales y de los abusos que con ellos se cometían.

Labourage Nivernais. Rosa Bonheur. 1849

Rosa expuso por primera vez en el Salón de París en 1843. En 1845 obtuvo una medalla de tercera clase en el Salón  de París y tres años más tarde la de medalla de oro. En 1849 expuso “Labourage nivernais” (La labranza de Nevers) 1849, que se conserva hoy en el Museo de Orsay, en Francia. Quizá su cuadro más conocido es La foire du cheval (La feria del caballo), hoy en el MET de Nueva York, un óleo de formato enorme (6 metros de largo por 2,5 de ancho) que  muestra una captura de caballos salvajes, con encierro y marcaje. Una ceremonia agropecuaria similar a las rapas das bestas que se celebran en Galicia durante los veranos.

La foire du cheval. Rosa-Bonheur. 1852-1855

La foire du cheval. Rosa-Bonheur. 1852-1855

Bonheur asistía a este tipo de celebraciones para documentarse pero tenía que luchar su entrada con las autoridades que le prohibían asistir por ser mujer y ser peligroso para su integridad entrar con vestidos amplios en un lugar donde los animales están violentos y nerviosos. La pintora consiguió finalmente en 1852 un permiso especial de la Policía para usar pantalones y pintar desde dentro el festival, pero debía abstenerse de hablar para que fuese poco llamativa su condición femenina. La autorización de disfraz masculino era renovable cada seis meses por la prefectura de París.

La obra, pintada en un mercado de caballos que se celebraba en las afueras de París, tiene una composición dinámica y permite comprobar el dominio de la pintora al representar a su animal favorito. La presentó en el Salón de 1855, y el enorme óleo colocó a Bonheur en primera fila como la mejor pintora de animales de su tiempo y le aseguró la fama internacional que le valió para efectuar viajes en los cuales le presentaron a personalidades como la Reina Victoria Victoria que la invití a visitar Escocia, donde convivió y plasmó la vida de los pastores de las remotas Highlands. También conoció a la emperatriz Eugenia, entre otros célebres personajes de la época.

En 1859, se instaló en By, ladera vinícola del municipio de Thomery en Sena y Marne donde puso su taller y arregló espacios para sus animales. Fue la primera mujer artista en haber sido condecorada con la orden de la Legión de honor en 1865, recibió esta distinción de las manos de la propia emperatriz fue ascendida a Oficial de esta Orden en abril de 1894.

Rara vez durante el siglo XIX, la carrera artística y el reconocimiento de una mujer eclipsaron a la de sus homólogos masculinos. La historia reconoce a pocas mujeres de este período en la posición de autoridad artística, pero Rosa Bonheur se estableció como la “pintora de animales” o animal más importante, vinculada a la pintura de paisajes y la tradición realista. Rosa Bonheur se especializó en la representación animales y el mundo natural y rara vez se desviaba de eso, su pintura está influenciada por el pintor inglés Edward Landseer, y consiguió tal calidad en su pintura que le dieron fama y dinero.

Martin a Terrier. Rosa Boheur

Murió el 25 de Mayo de 1899 a los 78 años en el château de By y fue inhumada en el cementerio de Père-Lachaise. Después de la muerte de Rosa, Anna Klumpke fue a su estudio y encontró 892 pinturas y varias cajas de dibujos. Todo ordenado y fechado. Los artículos se vendieron poco después de su muerte, recaudando más de 2 millones de francos, una suma inmensa en ese momento.

Rosa Bonheur será recordada por su fidelidad a la naturaleza y sus animales. Su comprensión y amor por el tema se proyectó a través de sus representaciones luminosas y realistas, mientras que al mismo tiempo no trivializó el tema. Fue la más famosa pintora de los primeros tres cuartos del siglo XIX y logró, en un tiempo en que la condición de artista serio todavía estaba reservada a los hombres, superar el amateurismo que se adjudicaba a las mujeres, con imbécil paternalismo, porque pintando se entretenían.

MUSEOS QUE CONTIENEN SU OBRA:

  • Museo de Orsay, París, Francia
  • Museo Nacional del Prado, Madrid, España
  • Museo Nacional de Mujeres Artistas en Washington D.C., Estados Unidos
  • Instituto de Arte en Chicago, Estados Unidos
  • Galería Nacional de Arte, Washington D.C, Estados Unidos
  • Museo Metropolitano de Arte, Nueva York, Estados Unidos